
Frente a un espejo, durante una sesión de maquillaje, el actor repasa, con fantástica memoria, anécdotas y recuerdos de su infancia en el barrio neoyorquino de Brooklyn, la estrechez económica de su familia, la serie que lo hizo famoso y algunos de los acontecimientos que le tocó vivir, claves en la historia de su país: la Gran Depresión de 1929, la guerra de Vietnam, la caza de brujas del senador McCarthy o los sucesos del 11-S. Unas veces divertido, otras apasionado, emotivo o nostálgico, Al Lewis salta de un tema a otro sin seguir un guión fijo y expone su disconformidad con la política estadounidense, al tiempo que reflexiona sobre su activo compromiso con ella durante toda su vida, a través de sus colaboraciones en la radio o de su experiencia en 1998 como candidato a gobernador de Nueva York por el Partido Verde.
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1 comentario:
Gran persona y gran actor...
En los Estados Unidos de América hacen falta muchos como él.
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