
El Suboficial Balmaceda, el Sargento Romero y el Cabo Miño descargaron una lluvia de balas sobre Agustín Olivera, de 20 años, Oscar Aredes, de 19 y Roberto Argañaraz, de 24. Al "Negro" y a "Oscarcito" los mataron en el acto y a "Wily", quien resistió a los primeros impactos, lo llevaron y lo remataron con tres tiros en la cabeza camino al hospital.
Mientras el aparato policial ponía un cerco de uniformados en la esquina de Guaminí y Figueredo y armas alrededor de los cuerpos para encubrir el asesinato a mansalva bajo un supuesto enfrentamiento, el barrio: los amigos, vecinos y familiares se acercaban a agolparse en el lugar de los hechos y preguntar.
Fue el testimonio de los vecinos y amigos, que comenzaron a organizarse para denunciar a los asesinos y la convicción de su lucha lo que hizo que se fueran cayendo de a poco las mentiras de Balmaceda, Miño y Romero y los tres fueran condenados.
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